Ira, sudor y nauseas.
Del vespertino martir, se elimina mi fe.
¿Cual es aquel martir cuya plasma se atasco en mi?, Incandecente es el hambre, y ser, cuya honestidad jamas querra de ver, si es que nada queda por igual, metrias son las que velan por sufrir.
Ven aqui, oh liquida paz que de mi sudor te has logrado salir. Vuelve a tu prision que tanto vacio has de llenar y ya ni ser me quedara por ver.
Cortas frases son las alas que logran despertar, acompañadas por la verguenza de esta impotencia y sabemos que barato es lo que no nos logra gozar.
Lagrimas saladas por la ira, jamas podran este mar inundar. Mar de sed, mar de custodia, mar por claustrofobia.
¿Es que angustia no logras oir al sentir mi cuerpo ir?, ¿Es que aquello te regocija en tu trono escupido de paz?... ¿Que esperas de mi?, si ni tiempo logras fundir.
Vez alguna fue aquella en el que aquel angel no paraba de cantar, creacion divina que tu has logrado formar y sin embargo, de traicionero logras su fama dar cuando por si mismo sus alas decidio arrancar.
"Merito de Miguel", dices tu... "Merito de Miguel", tambien digo yo.
Pero ambos sabemos cual es el paladar que la angustia logra azotar. No es la suya, señor, ni mucho menos la del nombrado meritor: Tan solo la mia... Tan solo la mia que entre dientes logro nombrar.
Y sabes tu muy bien, por cual es aquel cuyo rostro no habras de nombrar. Y sabes tu tambien, porque al mas bello de los angeles de orgullo dejas acusar.
No soy yo aquel cuyo hermoso creo, sino aquel cuya belleza lograron formar.
Y me traicionas... Y me dejas... Sabiendo que ninguno de ellos ganara, tan solo yo perdere.
Desde mis inicios mi destino has logrado tallar en el terciopelo del azar.
Te maldigo padre, por esta enseñanza que me has obligado a enclaustrar.
Te maldigo padre, por esta lanza en mi estomago que arde al evitar.
Te maldigo padre, por a distinto condenarme.
Y nuevamente te maldigo padre, por mis deseos controlar y a mi libre alberdrio privar.
Muere padre, si yo he de sufrir, pues ya nada queda en este mundo por cuidar.
Adios cielo azul, adios.
Jamas tendre mi hogar.
Mythram...
Sueños liquidos en un espejo sin retorno.
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment